jueves, 23 de diciembre de 2021

Emérita

 - La visita de una conocida de siempre

 - El bolso de Emérita

 - Rezados y Santiguados

 - Aquí se habla así

 - Nunca estoy sola

 - La herencia de abuela

 - Sobrevivir

Barrio El Timple y su fiesta de finado

 
Seña Chana y Basilín mantienen una conversa, en la que se habla de lo que ha hecho la comisión de fiestas del Barrio El Timple, en relación con el día de finado, aún con esto de la pandemia del Covid 19.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Un paseo por el viejo Santa Cruz

      Rambla de Pulido

     C/ la Rosa y Pza. El Príncipe

     C/ El Norte y Pza. la Madera

     C/ Barranquillo

     C/ del Castillo

     Los Paragüitas



sábado, 11 de diciembre de 2021

El delantal de la abuela

"Si vas pa la cocina,
lo pirimero y prencipal es...
¡Ponerse una el delantal"
Una prenda de vestir de varias formas que se ata a la cintura con cintas y se pone sobre la parte delantera de la ropa para protegerla de manchas o rozaduras; cubre desde la cintura hasta las rodillas y en ocasiones también la parte superior del tronco.

                    

EL DELANTAL DE LA ABUELA
(de Pepita Calles Crespo)

Merecedora es de elogio
esta prenda singular,
pues no hay otra, que en su uso
a ella le pueda igualar.

Yo conservo en mi memoria
tan claro como el cristal
el recuerdo de mi abuela
siempre con su delantal.

Las manos se las secaba
si mojadas las tenía,
y la cara se aventaba
cuando más calor hacía.

Si las lágrimas brotaban
con él se las enjugaba,
si polvo en el mueble
había el polvo con el limpiaba.

Si le pingaba el moquillo
(el sufrido delantal)
sustituía al moquero
con un arte sin igual.

Si limpiaba la lechuga
de «balde» el mandil servía,
y a echársela a las gallinas
al corral se dirigía.

Aprovechando el viaje
los nidales, visitaba,
y los huevos que cogía
al delantal los echaba.

Si salía a coger leña
su habilidad era tal,
que el brazado que cogía
lo liaba al delantal.

Y no digamos si oía
mercancías pregonar,
que a la calle ella salía
para el producto comprar.

Jamás usaba capazo
porque falta no le hacía,
que, doblaba el delantal
y allí todo lo metía.

La lista es interminable
del uso que de él hacía,
siendo tan imprescindible
que ella misma se decía

que, mujer sin delantal
ni en casa ni en la cocina,
y a aquella que no lo usaba
se la llamaba «cochina».

Y como mi abuela era
como los chorros del oro,
lucía su delantal
con dignidad y decoro.

Siendo esta una prenda humilde
hay que darle su valor,
y mi abuela se lo daba
llevándolo con honor.

Por él sin manchas llevaba
la ropa que se ponía,
pues el noble delantal
eficaz la protegía.

Al recordar con nostalgia
aquella imagen querida,
aunque lejana en el tiempo
en mi mente aún está viva.

Y haciéndole un homenaje
me he estrujando la cabeza
para expresar mi sentir
(con más o menos destreza).

Y con palabras en verso
-aunque tengo poca escuela-,
hoy he querido elogiar
el delantal de la abuela.


“El primer propósito del delantal de la abuela era proteger la ropa de debajo, pero, además... sirvió como un guante para quitar la sartén del horno. Fue maravilloso secar las lágrimas de los niños y, en ocasiones, limpiar las caras sucias. Desde el gallinero, el delantal se usó para transportar los huevos y, a veces, los polluelos. Cuando llegaron los visitantes, el delantal sirvió para proteger a los niños tímidos. Este viejo delantal era un fuelle, agitado sobre un fuego de leña...
La abuela también lo usó para poner la tarta de manzana justo fuera del horno en el alféizar de la ventana para que se enfriara. Pasarán muchos años antes de que algún invento u objeto pueda reemplazar este viejo delantal...
En memoria de nuestras abuelas.”


¿Qué te pasa mi niña bonita?

Un enjambre de sentimientos que afloran al contemplar el estallido en Cumbre Vieja y ver lo que está pasando en nuestra querida isla de La Palma, pues en poco tiempo, esta tierra ha sufrido bastante, con un incendio devorador contra el cual se pudo luchar, y ahora un volcán y contra el volcán no se puede hacer nada, salvo esperar.

      Poema anónimo dedicado a La Palma.

La Caja del Muerto